razonable de poder distribuirá el trabajo que queda entre el «imperialismo» de otras naciones. Incluso si estas otras naciones estuvieran dispuestas a eludir su parte, nos saldría más cuenta persuadirlas para que la emprendieran antes que cargar aún más nuestros sobrecargados hombros. Dado que estas otras naciones no solo están ávidas por hacer su parte, sino que, debido a sus celos de que nosotros hagamos su trabajo, amenazan continuamente con arruinar la paz de Europa, parece pura locura que la Gran Bretaña se debilite política y financieramente mediante cualquier proceso ulterior de expansión.
APÉNDICE
Gasto Nacional y Armamentos
Parte I, Capítulo VI
Parte superior de la página