Es bastante claro que, en la medida en que el consentimiento de los gobernados en un sentido activo sea una condición para el éxito en el gobierno, el Imperio británico en la India no ha tenido éxito.
Nos engaña la aquiescencia oriental, y nuestro engaño puede incluso venir acompañado de una grave catástrofe a menos que comprendamos la verdad.
El Sr. Townsend, que ha reflexionado profundamente sobre las condiciones de nuestro dominio sobre la India, escribe lo siguiente:–
“Libertad personal, libertad religiosa, igualdad ante la ley, perfecta seguridad: estas cosas las da el Imperio; pero, ¿son acaso tan valoradas como para superar el innato e incurable y sordo disgusto que los hombres morenos sienten hacia los hombres blancos que se las conceden? Lo dudo mucho.” [10]
Las razones que aduce para su duda son de peso. La población agrícola, a la que, según sostiene, hemos beneficiado materialmente, es una masa