gubernamentales. El experimento moderno más gigantesco de aventura privada está dando lentamente su cosecha completa de horrores en el Estado Libre del Congo, mientras que la entrega de amplias regiones de África al gobierno prácticamente desinhibido de Compañías Privilegiadas expone por doquier los peligros de un contacto basado en el comercialismo privado. [72]
Abandonar a las razas atrasadas a estos peligros de la explotación privada, se argumenta con fuerza, es una dejación bárbara de un deber público en pro de la humanidad y de la civilización del mundo. No solo se deja que los trópicos sean la presa indefensa de la escoria de las naciones civilizadas; se abren graves peligros para el futuro, derivados de las ambiciones políticas o militares de gobernantes nativos o importados que, jugando con el fanatismo religioso o los instintos combativos de grandes hordas de semisalvajes, puedan imponerles una disciplina militar tan eficaz como para conferir un significado terrible a algún