permanentes de países extranjeros que a la captura de grandes contingentes de mano de obra esclava para ser trasladados al país conquistado. El imperialismo temprano de los Estados griegos y de Roma estuvo gobernado en gran medida por este mismo motivo. Griegos y romanos no solían realizar grandes asentamientos permanentes entre los bárbaros que conquistaban, sino que, contentándose con mantener el control militar y magistral suficiente para garantizar el orden y el pago de tributos, reclutaban un gran número de esclavos para llevarlos a sus propios países con el fin de utilizar su fuerza de trabajo. Las ciudades griegas eran en su mayoría marítimas, comerciales e industriales, y los esclavos que obtenían del comercio oriental o de los «hinterlands» escitas y tracios los empleaban en sus barcos y muelles, en sus minas, y como artesanos y obreros en sus ciudades: Roma, la capital de un Estado agrícola, utilizaba a sus esclavos en un «sistema de plantación», desplazando con esta mano de obra barata y forzosa al campesinado que, obligado a marchar a Roma, subsistía principalmente de la caridad pública, sufragada por el tributo de sus conquistas extranjeras. [78]
Table of Contents
El imperialismo, un estudio
365