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nydus/Imperialism: A StudyPublic
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El imperialismo, un estudio

Es de desear que la tierra sea poblada, gobernada y desarrollada, en la medida de lo posible, por las razas que puedan hacer este trabajo mejor, es decir, por las razas de mayor «eficacia social»; estas razas deben hacer valer su derecho conquistando, desplazando, sojuzgando o extinguiendo a las razas de menor eficacia social. El bien del mundo, la verdadera causa de la humanidad, exige que esta lucha, física, industrial, política, continúe hasta que se alcance un acuerdo ideal por el cual las naciones socialmente más eficaces gobiernen la tierra de acuerdo con sus diversos tipos y grados de eficacia social. Este principio es claramente enunciado por M. Edmond Demolins, quien lo describe como «tan indiscutible como la ley de la gravedad».

“Cuando una raza se muestra superior a otra en los diversos aspectos externos de la vida doméstica, inevitablemente, a la larga, se impone en la vida pública y establece su predominio. Ya sea que este predominio se afirme por medios pacíficos o por proezas de armas, no por ello deja de establecerse oficialmente, llegado el momento oportuno, y de ser reconocido después sin reservas. He dicho que esta ley es lo único que explica la historia de la raza humana y las revoluciones de los imperios, y que, además, explica y justifica la apropiación por parte de los europeos de territorios en Asia, África y Oceanía, así y todo nuestro desarrollo colonial”. [43]

Las naciones de la Europa occidental con sus colonias representan a las naciones socialmente eficientes, en diversos grados. Algunos escritores, estadounidenses e ingleses, como el profesor Giddings y el señor Kidd, creen que las razas teutónicas, y en particular las ramas anglosajonas, representan el orden más alto de eficiencia, noción en la cual están respaldados por un pequeño grupo de franceses anglófilos.

Esta genuina y firme convicción sobre la «eficacia social» debe tomarse como el principal apoyo moral del imperialismo». El progreso humano

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