individual parece transcurrir en un plano de conciencia algo inferior
Pero debe reconocerse que los méritos de esta civilización están mejor atestiguados que los defectos, pues los frutos de la laboriosidad, la honradez, el comportamiento ordenado y el gran respeto por el saber de los chinos son fácilmente discernibles por los extranjeros, mientras que los defectos más graves podrían desaparecer o verse profundamente modificados por una comprensión más íntima de la psicología china de la que cualquier extranjero es propenso a poseer.
Las «barbaries» que comúnmente le han ganado mala fama a China en las tierras occidentales —los castigos salvajes infligidos a los criminales, la exposición de infantes de sexo femenino, las agresiones brutales a los extranjeros— no forman parte normal de la conducta de la nación, sino más bien supervivencias esporádicas de hábitos e instintos brutales, que no deben considerarse pruebas definitivas de la civilización de China en mayor medida de lo que el linchamiento de negros lo es de la de América o las palizas a las esposas de la de Inglaterra.