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nydus/Imperialism: A StudyPublic
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El imperialismo, un estudio

Es esta condición económica de los asuntos la que constituye la raíz principal del imperialismo.

Si el público consumidor de este país elevara su nivel de consumo para marchar al mismo ritmo que cada aumento de las fuerzas productivas, no podría haber un exceso de bienes o de capital que reclamara con insistencia el uso del imperialismo para encontrar mercados: el comercio exterior existiría, sin duda, pero no habría dificultad alguna en cambiar un pequeño excedente de nuestras manufacturas por los alimentos y materias primas que consumíamos anualmente, y todos los ahorros que realizábamos podrían encontrar empleo, si así lo deseábamos, en las industrias nacionales.

No hay nada intrínsecamente irracional en tal suposición.

Todo lo que es, o puede ser, producido, puede ser consumido, ya que un derecho sobre este, en forma de renta, beneficio o salarios, forma parte de la renta real de algún miembro de la comunidad, y este puede consumirlo, o bien cambiarlo por otro bien consumible con otra persona que lo consumirá.

Con todo lo que se produce nace un poder de consumo.

Si existen entonces bienes que no pueden llegar a consumirse, o que ni siquiera pueden llegar a producirse porque es evidente que no podrán consumirse, y si hay una cantidad de capital y trabajo que no puede obtener pleno empleo porque sus productos no pueden llegar a consumirse, la única explicación posible de esta paradoja es la negativa de los propietarios del poder de consumo a aplicar dicho poder en una demanda efectiva de mercancías.

Es, por supuesto, posible que exista un exceso de capacidad productiva en industrias particulares debido a una mala orientación, al dedicarse a ciertas manufacturas cuando debería haberse dedicado a la agricultura u otro uso.

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