La psicología de estos instintos no es fácil de explorar, pero ciertos factores principales se hacen patentes con facilidad. La pasión que un escritor francés describe como kilometricitis [67], o milomanía, el instinto de control de la tierra, se remonta a los primeros tiempos en que una amplia extensión de tierra era necesaria para el suministro de alimentos de los hombres o del ganado, y está vinculada al hábito de la «emigración», que perdura con más fuerza de lo que comúnmente se supone en los pueblos civilizados. El hábito «nómada» engendrado por la necesidad sobrevive como un ingrediente principal en el amor por los viajes y se funde con «el espíritu de aventura» cuando se encuentra con otras pasiones igualmente primitivas.
Este «espíritu de aventura», especialmente en el anglosajón, ha adoptado la forma de «deporte», el cual, en sus formas más intensas o «más aventureras», implica un llamamiento directo al ansia de matanza y a la cruda lucha por la vida implícita en la persecución.
El instinto animal de lucha, que antaño fue una necesidad, sobrevive en la sangre y, en exacta proporción a como una nación o una clase dispone de un margen de energía y ocio ajeno a las actividades de la industria pacífica, este anhela la satisfacción a través del «deporte», en el que la caza y la satisfacción física de asestar un golpe son ingredientes vitales.
Las clases acomodadas de Gran Bretaña, al tener la mayor parte de su energía liberada de la necesidad de trabajar, se especializan naturalmente en el «deporte», ya que la necesidad higiénica de un sustituto del trabajo ayuda a respaldar o se funde con la pervivencia de un instinto salvaje. Como las expresiones más moderadas de esta pasión son las únicas permitidas en los encuentros fingidos o artificiales de los deportes domésticos, donde la caza salvaje desaparece y los conflictos humanos más mortales que el fútbol están prohibidos, existe una presión cada vez mayor hacia las fronteras de la civilización para que el frustrado «espíritu de aventura» pueda tener un juego fuerte y libre.