primero tienen que encontrar el dinero para llenar ese arca. Desviar la incidencia directa de la tributación de sus propios hombros a los de otras clases o a los de la posteridad es una política natural de autodefensa.
Una política fiscal sensata obtendría la totalidad o la mayor parte de los ingresos nacionales de los incrementos no ganados del valor de la tierra y de los beneficios de aquellos comercios que, en virtud de alguna protección legal o económica que los resguarde de la competencia estrecha, son capaces de obtener altas tasas de interés o de ganancia. Dicha fiscalización sería la más fácil de soportar, al recaer sobre elementos no ganados de los ingresos, y no causaría ninguna perturbación en la industria. Esto, sin embargo, implicaría gravar precisamente a aquellos elementos que constituyen la raíz económica profunda del Imperialismo. Porque son precisamente los elementos no ganados de la renta los que tienden hacia un proceso automático de acumulación, y los que, al ensanchar el flujo de capital excedente que busca mercados de inversión o mercados para los bienes excedentes que ayuda a producir, dirigen las