otros dos. En una larga franja de pradera, donde había espacio de sobra para todos, iban así divididos, formando tres grupos distintos; y al grupo de los tres que presumía de menor animación y menor complacencia pertenecía necesariamente Anne. Se unió a Charles y Mary, y estaba lo bastante cansada como para alegrarse mucho del otro brazo de Charles; pero Charles, aunque de muy buen humor con ella, estaba enfadado con su esposa. Mary se había mostrado desagradable con él, y ahora iba a cosechar las consecuencias, consecuencias que consistían en que él soltaba el brazo de ella casi a cada instante para cortar las cabezas de algunas ortigas en el seto con su vara; y cuando Mary empezó a quejarse de ello y a lamentar que la trataban mal, según costumbre, por ir del lado del seto, mientras que a Anne nunca le molestaba el otro, él soltó los brazos de ambas para ir a la caza de una comadreja que había vislumbrado un momento, y apenas lograban que avanzara.
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