—No —dijo Anne—, no tengo ninguna pregunta en particular que hacer sobre ella. Siempre he entendido que no eran un matrimonio feliz. Pero me gustaría saber por qué, en aquella época de su vida, despreció la amistad de mi padre como lo hizo. Mi padre estaba ciertamente dispuesto a dispensarle un trato muy amable y apropiado. ¿Por qué se apartó el señor Elliot?
—El señor Elliot —respondió la señora Smith—, en aquella época de su vida, tenía un objetivo en mente: hacer fortuna, y por un procedimiento bastante más rápido que el de la abogacía. Estaba decidido a hacerla mediante el matrimonio. Estaba decidido, al menos, a no estropearla con un matrimonio imprudente; y sé que era su creencia (si con razón o no, por supuesto no puedo decidirlo), que su padre y su hermana, con sus atenciones e invitaciones, estaban tramando un enlace entre el heredero y la joven, y era imposible que semejante enlace se ajustara a sus ideas de riqueza y bienestar. Ese fue su motivo para echarse atrás, se lo puedo asegurar. Me contó toda la historia. No tenía