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nydus/PersuasionPublic
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XI

estudio diario; y alérsele pedido que especificara, mencionó aquellas obras de nuestros mejores moralistas, aquellas colecciones de las mejores cartas, aquellas memorias de personajes valiosos y sufridos, que se le vinieron a la cabeza en el momento como idóneas para avivar y fortificar el espíritu mediante los más altos preceptos y los más firmes ejemplos de resistencia moral y religiosa.

El capitán Benwick escuchó atentamente y pareció agradecido por el interés demostrado; y aunque con una sacudida de cabeza y suspiros que declaraban su poca fe en la eficacia de cualquier libro para un dolor como el suyo, anotó los nombres de los que ella le recomendó y prometió conseguirlos y leerlos.

Cuando terminó la velada, Anne no pudo menos que divertirse ante la idea de haber venido a Lyme a predicar paciencia y resignación a un joven al que nunca antes había visto; ni pudo evitar temer, tras una reflexión más seria, que, al igual que muchos otros grandes moralistas y predicadores, había sido elocuente en un punto en el que su propia conducta resistiría mal el examen.

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