una muerte más temprana. No he amado a nadie más que a usted. Injusto habré sido, débil y resentido habré sido, pero jamás inconstante. Solo usted me ha traído a Bath. Solo por usted pienso y hago planes. ¿No lo ha visto? ¿Cómo no ha podido comprender mis deseos? Ni siquiera habría esperado estos diez días, de haber podido leer sus sentimientos, como creo que usted habrá penetrado los míos. Apenas puedo escribir. Cada instante oigo algo que me abruma. Baja la voz, pero yo puedo distinguir los tonos de esa voz cuando pasarían desapercibidos para otros. ¡Criatura demasiado buena, demasiado excelente! Nos hace justicia, en efecto. Sí cree que hay verdadero afecto y constancia entre los hombres. Créalo el más ferviente, el más inquebrantable, en > « F. W. > «Tengo que irme, incierto en cuanto a mi destino; pero volveré aquí, o seguiré a su grupo, tan pronto como sea posible. Una palabra, una mirada, bastarán para decidir si entro esta noche en la casa de su
De una carta semejante no era fácil reponerse pronto. Media hora de soledad y reflexión la habrían tranquilizado; pero los diez minutos que transcurrieron antes de ser interrumpida, con todas las restricciones de su situación, no pudieron hacer nada por su tranquilidad. Cada momento traía más bien una nueva agitación. Era una felicidad abrumadora. Y antes de haber superado la primera etapa de la plena sensación, Charles, Mary y Henrietta entraron todos juntos.
La absoluta necesidad de parecer ella misma produjo entonces una lucha inmediata; pero al cabo de un rato ya no pudo más. Empezó a no entender una palabra de lo que decían, y se vio obligada a alegar indisposición y a disculparse.