CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/PersuasionPublic
Página 275 de 320
Table of Contents

XXII

La visita transcurrió por completo en el mejor de los humores. Mary estaba de excelente talante, disfrutando de la alegría y del cambio, y tan satisfecha con el viaje en el carruaje de su suegra con cuatro caballos, y con su total independencia de Camden Place, que se hallaba exactamente en la disposición de ánimo adecuada para admirar todo como debía y apreciar de inmediato todas las superioridades de la casa a medida que se las detallaban. No tenía exigencias que hacerle a su padre ni a su hermana, y su importancia se veía justamente incrementada por sus elegantes salones.

Elizabeth sufrió bastante por un breve espacio de tiempo. Sentía que debían invitar a cenar a la señora Musgrove y a todo su grupo; pero no soportaba que aquellos que siempre habían sido tan inferiores a los Elliot de Kellynch presenciaran la diferencia de estilo, la reducción de servicio que una cena evidenciaría.

Fue una lucha entre el decoro y la vanidad; pero pudo más la vanidad, y entonces Elizabeth volvió a ser feliz.

Estas eran sus íntimas convicciones:

«Ideas pasadas de moda; hospitalidad provinciana; no presumimos de dar cenas; poca gente lo hace en Bath; lady Alicia nunca las da; ni siquiera invitó a la familia de su propia hermana, aunque estuvieron aquí un mes; y me atrevo a decir que a la señora Musgrove le resultaría de lo más incómodo; le alteraría por completo sus costumbres. Estoy segura de que preferiría no venir; no puede sentirse a gusto con nosotros. Les invitaré a todos a pasar una velada; eso será mucho mejor; eso será una novedad y un deleite. No han visto dos salones como estos en su vida. Estarán encantados de venir mañana por la noche. Será una reunión en regla, pequeña, pero de lo más elegante».

275