—Están arriba con mi hermana; bajarán en un momento, me atrevo a decir —había sido la respuesta de Anne, con toda la confusión que era natural; y si el niño no la hubiera llamado para que fuera a hacerle algo, habría salido de la habitación al momento siguiente, liberando al capitán Wentworth además de a sí misma.
Continuó en la ventana; y tras decir con calma y educación: «Espero que el pequeño esté mejor», guardó silencio.
Se vio obligada a arrodillarse junto al sofá y permanecer allí para complacer a su paciente; y así continuaron unos minutos, cuando, para su inmensa satisfacción, oyó que otra persona cruzaba el pequeño vestíbulo.
Al girar la cabeza, esperaba ver al dueño de la casa; pero resultó ser alguien mucho menos preparado para facilitar las cosas: Charles Hayter, probablemente nada más complacido al ver al capitán Wentworth de lo que el capitán Wentworth lo había estado al ver a Anne.
Ella solo atinó a decir: «¿Cómo está? ¿No quiere sentarse? Los demás vendrán enseguida».
Captain Wentworth, sin embargo, se apartó de su ventana, al parecer con buena disposición para la conversación; pero Charles Hayter no tardó en poner fin a sus intentos al sentarse cerca de la mesa y coger el periódico; y el capitán Wentworth volvió a su ventana.
Another minute brought another addition. The younger boy, a remarkable stout, forward child, of two years old, having got the door opened for him by someone without, made his determined appearance among them, and went straight to the sofa to see what was going on, and put in his claim to anything good that might be giving away.
There being nothing to be eat, he could only have some play; and as his aunt would not let him tease his sick brother, he began to fasten himself