CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/PersuasionPublic
Página 306 de 320
Table of Contents

Capítulo XXIII

Allí lo había visto todo para ensalzar en su estima a la mujer que había perdido; y allí había empezado a deplorar el orgullo, la insensatez, la locura del resentimiento que le había impedido intentar recuperarla cuando se le había cruzado en el camino.

De aquel período en adelante su penitencia se había vuelto severa. Apenas se vio libre del horror y el remordimiento que acompañaron los primeros días del accidente de Louisa, apenas empezó a sentirse vivo de nuevo, cuando comenzó a sentirse, aunque vivo, no en libertad.

—Descubrí —dijo—, ¡que Harville me consideraba un hombre comprometido! Que ni Harville ni su esposa abrigan la menor duda de nuestro mutuo afecto.

Me quedé atónito y conmocionado. Hasta cierto punto, pude contradecir esto al instante; pero, cuando comencé a reflexionar en que otros podían haber sentido lo mismo —su propia familia, es más, tal vez ella misma—, ya no fui dueño de mis actos. Le pertenecía por honor si ella así lo deseaba.

Había sido poco precavido. No lo había pensado seriamente en este asunto antes. No había considerado que mi excesiva intimidad debía entrañar el peligro de malas consecuencias de muchas maneras; y que no tenía derecho a andar probando si podía encariñarme con cualquiera de las dos muchachas, a riesgo de suscitar siquiera un rumor desagradable, aunque no hubiera otros malos efectos. Me había equivocado gravemente, y debía apechugar con las consecuencias.

Descubrió demasiado tarde, en resumen, que se había enredado; y que exactamente en el momento en que adquiría la plena seguridad de que Louisa no le importaba en absoluto, debía considerarse atado a ella, si los sentimientos de ella hacia él eran los que los Harville suponían. Esto le determinó a marchar de Lyme y esperar su total recuperación en otra parte. Desearía debilitar de buena fe cualquier sentimiento o

306