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nydus/PersuasionPublic
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Capítulo IV

antinatural.

Con todas estas circunstancias, recuerdos y sentimientos, no pudo enterarse de que la hermana del capitán Wentworth probablemente iría a vivir a Kellynch sin que se reavivara su antiguo dolor; y necesitó de muchos paseos y muchos suspiros para disipar la agitación que le produjo la idea. A menudo se decía a sí misma que era una locura, antes de lograr endurecer sus nervios lo suficiente como para que la continua charla sobre los Croft y sus asuntos dejara de parecerle un tormento.

Era ayudada, sin embargo, por aquella perfecta indiferencia y aparente inconsciencia, entre los únicos tres amigos suyos al tanto del secreto del pasado, que parecía casi negar cualquier recuerdo de este.

Sabía hacer justicia a la superioridad de los motivos de Lady Russell en esto por encima de los de su padre y Elizabeth; podía honrar todos los mejores sentimientos de su ecuanimidad; pero el aire general de olvido entre ellos era sumamente importante, sin importar de dónde surgiera; y en el caso de que el almirante Croft tomara realmente Kellynch Hall, se regocijaba de nuevo ante la convicción, que siempre le había resultado de lo más grata, de que el pasado solo era conocido por aquellos tres entre sus allegados de quienes creía que no se susurraría jamás ni una sílaba, y con la confianza de que, entre los de él, únicamente el hermano con quien había estado residiendo había recibido alguna información de su breve compromiso.

Aquel hermano llevaba mucho tiempo fuera del país y, como era un hombre sensato y, además, soltero en aquel entonces, ella confiaba entrañablemente en que ninguna criatura humana se lo hubiera oído contar.

La hermana, la señora Croft, había estado entonces fuera de Inglaterra, acompañando a su marido en un destino en el extranjero, y su propia hermana, Mary, había estado en el colegio mientras todo aquello ocurrió;

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