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nydus/PersuasionPublic
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Capítulo XX

volverse y mirar como lo había hecho antes, se vio abordada por el capitán Wentworth, en una especie de despedida reservada y a la vez apresurada. > «Debía desearle las buenas noches; se iba; llegaría a casa tan rápido como

—¿No vale la pena quedarse para escuchar esta canción? —dijo Ana, a quien de repente se le ocurrió una idea que la hizo estar aún más ansiosa por ser alentadora.

—¡No! —respondió con aire imponente—, no hay nada que merezca que me quede; y se marchó al instante.

¡Celos del Sr. Elliot! Era el único motivo comprensible. ¡El capitán Wentworth celoso de su afecto! ¡Quién lo hubiera creído hace una semana; hace tres horas!

Por un momento la satisfacción fue exquisita. Pero, ¡ay!, muy diferentes pensamientos habrían de suceder a aquello.

¿Cómo calmar semejantes celos? ¿Cómo hacerle llegar la verdad? ¿Cómo, dadas las peculiares desventajas de sus respectivas situaciones, llegaría él jamás a conocer sus verdaderos sentimientos?

Era una tortura pensar en las atenciones del Sr. Elliot. Su daño era incalculable.

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