palabra. Nunca le había costado tanto trabajo escucharle, a pesar de que nada superaba su solicitud y esmero, y de que sus temas eran principalmente aquellos que solían interesarle siempre: los elogios cálidos, justos y acertados hacia Lady Russell, y las insinuaciones de lo más sensatas contra la señora Clay. Pero en ese momento solo podía pensar en el capitán Wentworth. No lograba comprender sus sentimientos actuales, si en realidad estaba sufriendo mucho por el desengaño o no; y hasta que no tuviera ese punto claro, no conseguiría ser ella misma.
Esperaba ser sensata y razonable a tiempo; ¡pero ay!, ¡ay!; tenía que confesarse a sí misma que aún no era sensata.
Otra circunstancia muy esencial que ella debía saber era cuánto tiempo pensaba quedarse en Bath; él no lo había mencionado, o ella no lograba recordarlo.
Quizá solo estuviera de paso. Pero era más probable que hubiera venido para quedarse.
En ese caso, dado lo expuesto que estaba todo el mundo a encontrarse con todo el mundo en Bath, con toda probabilidad Lady Russell lo vería en alguna parte. ¿Lo recordaría? ¿Cómo sería todo aquello?
Ya se había visto en la obligación de decirle a Lady Russell que Louisa Musgrove iba a casarse con el capitán Benwick. Le había costado lo suyo enfrentarse a la sorpresa de Lady Russell; y ahora, si por casualidad llegaba a encontrarse en compañía del capitán Wentworth, su conocimiento imperfecto del asunto podría añadir otra sombra de prejuicio en contra