Sí, y lo que era más, no sabía escribir: ni siquiera sabía pensar con orden ni por mucho tiempo; sufría como un cachorro en un lecho de paja cuando tomaba la pluma. Y la profecía del lecho de muerte de Balashkin lo hizo volver en sí; ¡no era para él escribir cuentos! Así que el primer pensamiento que cruzó por su mente fue escribir «El balance total», un epitafio severo y áspero sobre sí mismo y sobre Rusia.
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III. Kuzma
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