marchar. Los días pasaban como el agua entre los dedos, y antes de que uno tuviera tiempo de recomponerse, su quincuagésimo año llamaba a la puerta, y eso significaba el fin de todo, y no parecía hacer tanto tiempo desde que uno andaba corriendo por ahí sin pantalones, ¿verdad? ¡Como si hubiera sido
Table of Contents
XVI
93