Pruébalo. Los cordiales agradecimientos de la redacción del Hosannah se deben, desde el director hasta el pinche, al siempre cortés y atento Tercer Ayudante del Lord Gran Mayordomo del Vᵗ del Palacio por varios platos de helⱥdo de una calidad calculada para humedecer de gratitud los ojoₛ de los recipientes; y así lo hizo. Cuando esta administración quiera apuntar un nombre deseable para un ascenso temprano, al Hosannah le gustaría tener la oportunidad de sugirir. La Demoiselle Irene Dewlap, de Astolat del Sur, está visitando a su tío, el popular anfitrión de la Pensión de los Ganaderos, calle del Hígado, en esta ciudad. El joven Barker, el reparador de fuelles, está en casa otra vez, y se ve mucho mejorado por su correría vacacional por las herrerías periféricas. Ve su
Por supuesto que era un periodismo bastante bueno para empezar; lo sabía muy bien, y sin embargo era de algún modo decepcionante. El Court Circular me agradaba más; en verdad, su respetuosidad simple y digna resultaba un auténtico alivio para mí después de todas aquellas vergonzosas confianzas. Pero incluso este se habría podido mejorar. Haga uno lo que haga, no hay manera de imprimirle un aire de variedad a una gacetilla de la corte, lo reconozco. Hay una profunda monotonía en sus hechos que desconcierta y frustra los esfuerzos más sinceros de uno por hacerlos chispear y entusiasmar. La mejor manera de arreglárselas —de hecho, la única sensata— es disfrazar la repetitividad de los hechos bajo la variedad de la forma: desollar el hecho cada vez y aplicarle una nueva cutícula de palabras. Engaña a la vista; uno cree que es un hecho nuevo; le da a uno la impresión de que la corte anda a todo tren; esto lo entusiasma a uno, y uno se bebe la columna entera, con buen apetito, y tal vez nunca nota que es un barril de caldo hecho con una sola alubia. El método de Clarence era bueno, era simple, era digno, era directo y profesional; todo lo que digo es que no era el mejor método: