La pelea del yanqui con los caballeros
De vuelta en Camelot, otra vez. Una o dos mañanas más tarde encontré el periódico, húmedo aún por la rotativa, junto a mi plato en la mesa del desayuno. Pasé a las columnas de anuncios, sabiendo que allí encontraría algo de interés personal. Decía así:
De Par Le Roi.
Sepad que el gran señor e ilus- tre Cabaeëro, Sir Sagramor el Deseaᴚo, habiéndose dignado a tenier un encuen- tro conmigo, el ministro del Rey, Hank Morgan, al cual llaman El Jefee, para satisfa- cción de ofensas antiguamente inferidas, ambos se batirán en las listas, cerca de Camelot, hacia la cuarta hora de la mañana del decimosexto día del mes venidero. La bataeëlla será à l'outrance, puesto que dicha ofensa fue de índole mortal, no admitiendo transacción ordinaria.
De Par Le ᴚoi.
La referencia editorial de Clarence a este asunto venía a ser la siguiente:
Se observará, con un vis7azo a nuestras columnas de anuncios, que la comu- nidad va a ser favorec1da con