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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIPublic
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CAPÍTULO CXXVIII.

pasaron primero á caballo, por salvar sus vidas y llegar á tierra firme, aguijaron por las puentes y calzadas adelante, y no aguardaron unos á otros; y no lo erraron, porque los de á caballo no podian pelear en las calzadas; porque yendo por la calzada, ya que arremetian á los escuadrones mejicanos, echábanseles al agua, y de la una parte la laguna y de la otra azuteas, y por tierra les tiraban tanta flecha y vara y piedra, y con lanzas muy largas que habian hecho de las espadas que nos tomaron, como partesanas, mataban los caballos con ellas; y si arremetia alguno de á caballo y mataba algun indio, luego le mataban el caballo; y así, no se atrevian á correr por la calzada.

Pues vista cosa es que no podian pelear en el agua y puestos; sin escopetas ni ballestas y de noche, ¿qué podiamos hacer sino lo que haciamos? Que era que arremetiésemos treinta y cuarenta soldados que nos juntábamos, y dar algunas cuchilladas á los que nos venian á echar mano, y andar y pasar adelante, hasta salir de las calzadas; porque si aguardáramos los unos á los otros, no saliéramos ninguno con la vida, y si fuera de dia, peor fuera; y aun los que escapamos fué que nuestro Señor Dios fué servido darnos esfuerzo para ello; y para quien no lo vió aquella noche la multitud de guerreros que sobre nosotros estaban, y las canoas que de los nuestros arrebataban y llevaban á sacrificar, era cosa de espanto.

Pues yendo que íbamos cincuenta soldados de los de Cortés y algunos de Narvaez por nuestra calzada adelante, de cuando en cuando salian escuadrones mejicanos á nos echar manos.

Acuérdome que nos decian:

—«¡Oh, oh, oh luilones!» que quiere decir: «Oh putos, ¿aun aquí quedais vivos, que no os han muerto los tiacanes?»

Y como les acudimos con cuchilladas y estocadas, pasamos adelante; é yendo por la calzada cerca de tierra firme, cabe el pueblo de Tacuba, donde ya habian llegado Gonzalo de Sandoval y Cristóbal de Olí y

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