nos tenian tomados en medio en este dia; mas quiso Nuestro Señor Dios que, puesto que hirieron muchos de nosotros, nos tornamos á juntar, y matamos y prendimos muchos contrarios; y como no teniamos amigos que echar fuera de las calzadas, y los de á caballo nos ayudaban valientemente, puesto que en aquella refriega y combate les hirieron dos caballos, y volvimos á nuestro real bien heridos, donde nos curamos con aceite y apretar nuestras heridas con mantas, y comer nuestras tortillas con ají y yerbas y tunas, y luego puestos todos en la vela.
Digamos ahora lo que los mejicanos hacian de noche en sus grandes y altos cues, y es que tañian su maldito atambor, que dije otra vez que era el de más maldito sonido y más triste que se podia inventar, y sonaba muy léjos, y tañian otros peores instrumentos.
En fin, cosas diabólicas, y tenian grandes lumbres y daban grandísimos gritos y silbos, y en aquel instante estaban sacrificando de nuestros compañeros de los que tomaron á Cortés, que supimos que sacrificaron diez dias arreo hasta que los acabaron, y el postrero dejaron á Cristóbal de Guzman, que vivo le tuvieron diez y ocho dias, segun dijeron tres capitanes mejicanos que prendimos; y cuando les sacrificaban, entónces hablaba su Huichilóbos con ellos y les prometia vitoria é que habiamos de ser muertos á sus manos ántes de ocho dias, é que nos diesen buenas guerras aunque en ellas muriesen muchos; y desta manera les traian engañados.
Dejemos ahora de sus sacrificios, y volvamos á decir que cuando otro dia amanecia ya estaban sobre nosotros todos los mayores poderes que Guatemuz podia juntar, y como teniamos cegada la abertura y calzada y puentes, ni sé ellos cómo la ponian en seco, tenian atrevimiento á venir hasta nuestros ranchos y tirar vara y piedra y flecha, si no fuera por los tiros con que siempre les haciamos apartar, porque Pedro Moreno Medrano, que tenia cargo dellos, les hacian mucho daño; y quiero decir que nos tiraban saetas de las nuestras con ballestas, cuando tenian vivos á