Amaya, que no los queria despues más ver ni escuchar; y desque los del real de Narvaez los vieron ir tan ricos al padre Guevara y al escribano Vergara é á los demás, y les decian secretamente á todos los de Narvaez tanto bien de Cortés é de todos nosotros, é que habian visto tanta multitud de oro que en el real andaba en el juego de los naipes, muchos de los de Narvaez deseaban estar ya en nuestro real; y en este instante llegó nuestro padre de la Merced, como dicho tengo, al real de Narvaez con los tejuelos que Cortés les dió y con cartas secretas, y fué á besar las manos al Narvaez, é á decille cómo Cortés hará todo lo que le mandare, é que tenga paz y amor; é como el Narvaez era cabezudo y venia muy pujante, no lo quiso oir; ántes dijo delante del mismo padre que Cortés y todos nosotros éramos unos traidores; é porque el fraile respondió que ántes éramos muy leales servidores del Rey, le trató mal de palabra; y muy secretamente repartió el fraile los tejuelos y cadenas de oro á quien Cortés le mandó y convocaba y atraia á sí los más principales del real de Narvaez.
Table of Contents
CAPÍTULO CXII.
13