pueblo que estaba sujeto al mismo Chalco, que se dice Chimaluacan, y allí vinieron más de veinte mil amigos, ansí de Chalco y de Tezcuco y Guaxocingo, y los tlascaltecas y otros pueblos; y vinieron tantos, que en todas las entradas que yo habia ido, despues que en la Nueva-España entré, nunca vi tanta gente de guerra de nuestros amigos como ahora fueron en nuestra compañía.
Ya he dicho otra vez que iba tanta multitud dellos á causa de los despojos que habian de haber, y lo más cierto, por hartarse de carne humana si hubiese batallas, porque bien sabian que las habia de haber; y son, á manera de decir como cuando en Italia salia un ejército de una á otra parte, y les seguian cuervos y milanos y otras aves de rapiña, que se mantenian de los cuerpos muertos que quedaban en el campo cuando se daba alguna muy sangrienta batalla; ansí he juzgado que nos seguian tantos millares de indios.
Dejemos esta plática, y volvamos á nuestra relacion: que en aquella sazon se tuvo nueva que estaban en un llano cerca de allí aguardando muchos escuadrones y capitanías de mejicanos é