Y esto hecho, el Diego de Ocampo parece ser traia instrucciones é mandamientos de Cortés para que inquiriese quién fueron los que entraban á robar la tierra é andaban en bandos y rencillas, y convocando á otros soldados que se alzasen, y mandó que les hiciese embarcar en un navío y los enviase á la isla de Cuba, y aun envió dos mil pesos para Juan de Grijalva si se queria volver á Cuba; é si quisiese quedar, que le ayudase y diese todo recaudo para venir á Méjico; é en fin de más razones, todos de buena voluntad se quisieron volver á la isla de Cuba, donde tenian indios, y les mandó dar mucho bastimento de maíz é gallinas é de todas las cosas que habia en la tierra, y se volvieron á sus casas é isla de Cuba; y esto hecho, nombraron por capitan á un Fulano de Vallecillo, é dieron la vuelta el Sandoval y el Diego de Ocampo para Méjico, y fueron bien recebidos de Cortés y de toda la ciudad, que temian todos algun mal desbaratamiento de los nuestros, y se alegraron y solazaron mucho cuando vieron venir á Sandoval con vitoria.
Y fray Bartolomé de Olmedo dijo á Cortés que se diesen loores á Dios; y ansí, se hizo una fiesta á nuestra Señora, y predicó muy santamente fray Bartolomé de Olmedo, y como buen letrado, que lo era el fraile; y dende en adelante no se tornó más á levantar aquella provincia.
Y dejemos de hablar más en ello, é digamos lo que le aconteció al licenciado Zuazo en el viaje que venia de Cuba á la Nueva España.