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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIPublic
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CAPÍTULO CXXVIII.

Volvamos á Pedro de Albarado, que, como Cortés y los demás capitanes y soldados le encontraron de aquella manera que he dicho, y como supieron que no venian más soldados, se les saltaron las lágrimas de los ojos; porque el Pedro de Albarado y Juan Velazquez de Leon, con otros más de á caballo y más de cien soldados, habian quedado en la retaguarda; y preguntando Cortés por los demás, dijo que todos quedaban muertos, y con ellos el capitan Juan Velazquez de Leon y todos los más de á caballo que traia, así de los nuestros como de los de Narvaez, y más de ciento y cincuenta soldados que traia; y dijo el Pedro que despues que les mataron los caballos y la yegua, que se juntaron para se amparar obra de ochenta soldados, y que sobre los muertos y petacas y caballos que se ahogaron, pasaron la primera puente; en esto no se me acuerda bien si dijo que pasó sobre los muertos, y entónces no miramos lo que sobre ello dijo á Cortés, sino que allí en aquella puente le mataron á Juan Velazquez y más de ducientos compañeros que traia, que no les pudieron valer.

Y asimismo á esta otra puente, que les hizo Dios mucha merced en escapar con las vidas; y decia que todas las puentes y calzadas estaban llenas de guerreros.

Dejemos esto, y diré que en la triste puente que dicen ahora que fué el salto del Albarado, yo digo que en aquel tiempo ningun soldado se paró á vello, si saltaba poco ó mucho, que harto teniamos en mirar y salvar nuestras vidas, porque eran muchos los mejicanos que contra nosotros habia; porque en aquella coyuntura no lo podiamos ver ni tener sentido en salto, si saltaba ó pasaba poco ó mucho; y así seria cuando el Pedro de Albarado llegó á la puente, como él dijo á Cortés, que habia pasado asido á petacas y caballos y cuerpos muertos, porque ya que quisiera saltar y sustentarse en la lanza en el agua, era muy honda, y no pudiera allegar al suelo con ella para poderse sustentar sobre ella; y demás desto, la abertura muy ancha y alta, que no la podria saltar por muy más suelto que era.

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