Volvamos á decir de nuestros bergantines, que el Martin Lopez se dió tanta priesa en cortar la madera, con la gran ayuda de los indios que le ayudaban, que en pocos dias la tenia ya cortada toda, y señalada su cuenta en cada madero para qué parte y lugar habia de ser, segun tienen sus señales los oficiales, maestros y carpinteros de ribera; y tambien le ayudaba otro buen soldado que se decia Andrés Nuñez, é un viejo carpintero que estaba cojo de una herida, que se decia Ramirez el viejo; y luego despachó el Cortés á la Villa-Rica por mucho hierro y clavazon de los navíos que dimos al través, y por áncoras y velas é jarcias y cables y estopa, y por todo aparejo de hacer navíos, y mandó venir todos los herreros que habia, y á un Hernando de Aguilar, que era medio herrero, que ayudaba á machacar; y porque en aquel tiempo habia en nuestro real tres hombres que se decian Aguilar, llamamos á este Hernando de Aguilar Maja-hierro; y envió por capitan á la Villa-Rica, por los aparejos que he dicho, para mandallo traer, á un Santa Cruz, burgalés, regidor que despues fué de Méjico, persona muy buen soldado y diligente; y hasta las calderas para hacer brea, y todo cuanto de ántes habian sacado de los navíos, trujo con más de mil indios, que todos los pueblos de aquellas provincias, enemigos de mejicanos, luego se los daban para traer las cargas.
Pues como no teniamos pez para brear, ni aun los indios lo sabian hacer, mandó Cortés á cuatro hombres de la mar, que sabian de aquel oficio, que en unos pinares cerca de Guaxocingo, que los hay buenos, fuesen á hacer la pez.
Pasemos adelante, puesto que no va muy á propósito de la materia en que estaba hablando, que me han preguntado ciertos caballeros curiosos, que conocian muy bien á Alonso de Ávila, que cómo, siendo capitan y muy esforzado, y era contador de la Nueva-España, y siendo belicoso y de su inclinacion más para guerra que no ir á solicitar negocios con los frailes jerónimos que estaban por gobernadores de todas las islas, ¿por qué causa le envió Cortés, teniendo otros hombres que estaban más