le habiamos hecho y á la contina haciamos, y todo lo por nosotros sucedido desde que entramos á ganar la ciudad de Méjico, y cómo estaba descubierta la mar del Sur y se tenia por cierto que era cosa muy rica; y suplicamos á su majestad que nos enviase Obispos y religiosos de todas órdenes, que fuesen de buena vida y doctrina, para que nos ayudasen á plantar más por entero en estas partes nuestra santa fe católica, y le suplicamos todos á una que la gobernacion desta Nueva-España que le hiciese merced della á Cortés, pues tan bueno y leal servidor le era, y á todos nosotros los conquistadores nos hiciese merced para nosotros y para nuestros hijos que todos los oficios reales, en fin de tesorero, contador y fator, y escribanías públicas é fieles ejecutores y alcaidías de fortalezas, que no hiciese merced dellas á otras personas, sino que entre nosotros se nos quedase; y le suplicamos que no enviase letrados, porque en entrando en la tierra la pondrian revuelta con sus libros, é habria pleitos y disensiones.
Y se le hizo saber lo de Cristóbal de Tapia, cómo venia guiado por don Juan Rodriguez de Fonseca, Obispo de Búrgos, y que no era suficiente para gobernar, y que se perdiera esta Nueva-España si él quedara por gobernador; y que tuviese por bien de saber claramente qué se habian hecho las cartas y relaciones que le habiamos escrito dando cuenta de todo lo que habia acaecido en esta Nueva-España, porque teniamos por muy cierto que el mismo Obispo no se les enviaba, y ántes le escribia al contrario de lo que pasaba, en favor de Diego Velazquez, su amigo, y de Cristóbal de Tapia, por casalle con una parienta suya que se decia doña Petronila de Fonseca; y cómo presentó ciertas provisiones que venian firmadas é guiadas por el dicho Obispo de Búrgos, y que todos estábamos los pechos por tierra para las obedecer, como se obedecieron; mas viendo que el Tapia no era hombre para guerra, ni tenia aquel ser ni cordura para ser gobernador, que suplicaron de todas las provisiones hasta informar á su Real persona de todo lo acaecido, como agora le informamos, y le haciamos sabidor como sus leales vasallos, é somos obligados á nuestro Rey y señor; y que agora, que de lo que más fuere servido mandar, que