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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIPublic
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CAPÍTULO CXL.

los españoles que habian muerto, colgados y ofrecidos á los mismos ídolos; y tambien se halló en un mármol de una casa, adonde los tuvieron presos, escrito con carbones: «Aquí estuvo preso el sin ventura de Juan Yuste, con otros muchos que traia en mi compañía.»

Este Juan Yuste era un hidalgo de los de á caballo que allí mataron, y de las personas de calidad que Narvaez habia traido; de todo lo cual el Sandoval y todos sus soldados hubieron mancilla y les pesó; mas ¿qué remedio habia ya que hacer sino usar de piedad con los de aquel pueblo, pues se fueron huyendo y no aguardaron, y llevaron sus mujeres é hijos, y algunas mujeres que se prendian lloraban por sus maridos y padres? Y viendo esto el Sandoval, á cuatro principales que prendió y á todas las mujeres las soltó, y envió á llamar á los del pueblo, los cuales vinieron y le demandaron perdon, y dieron la obediencia á su majestad y prometieron de ser siempre contra mejicanos y servirnos muy bien; y preguntados por el oro que robaron á los tlascaltecas cuando por allí pasaron, dijeron que otros habian tomado las cargas dello, y que los mejicanos y los señores de Tezcuco se lo llevaron, porque dijeron que aquel oro habia sido de Montezuma, y que lo habia tomado de sus templos y se lo dió á Malinche, que lo tenia preso.

Dejemos de hablar desto, y digamos cómo fué Sandoval camino de Tlascala, y junto á la cabecera del pueblo mayor, donde residian los caciques, topó con toda la madera y tablazon de los bergantines, que la traian á cuestas sobre ocho mil indios, y venian otros tantos á la retaguarda dellos con sus armas y penachos, y otros dos mil para remudar las cargas que traian el bastimento; y venian por capitanes de todos los tlascaltecas Chichimecatecle, que ya he dicho otras veces en los capítulos pasados que dello hablan, que era indio muy principal y esforzado; y tambien venian otros dos principales, que se decian Teulepile y Teutical, y otros caciques y principales, y á todos los traia á cargo Martin Lopez, que era el maestro que cortó la madera y dió la cuenta para las tablazones, y venian otros españoles que no me acuerdo sus nombres; y cuando

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