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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIPublic
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CAPÍTULO CLXVI.

de paz y llevaron toda su gente, que no quedó ninguna; y despues de haber dado la obediencia á su majestad, me depositó aquel pueblo el capitan Luis Marin, porque desde Méjico se lo habia escrito Cortés, que me diese una buena cosa de lo que se conquistase, y tambien porque era yo mucho su amigo del Luis Marin, y porque fuí el primer soldado que les entró dentro; y Cortés me envió cédula de encomienda guardada, y me tributaron más de ocho años.

En aquella sazon no estaba poblada la Ciudad-Real, que despues se pobló, é se dió mi pueblo para la poblacion.

Dejemos esto, y digamos cómo yo pedí á fray Juan que les predicase, y él lo hizo de voluntad, y les puso altar y una cruz y una imágen de la Vírgen, y se bautizaron luego quince; é decia el fraile que esperaba en Dios habian de ser aquellos buenos católicos, é yo me alegraba, porque los queria bien, como á cosa mia.

Pero volvamos á nuestra relacion: que, como ya Chamula estaba de paz, é Gueguistitlan, que estaba alzado, no quisieron venir de paz aunque les enviamos á llamar, acordó nuestro capitan que fuésemos á los buscar á sus pueblos; y digo aquí pueblos, porque entónces eran tres pueblezuelos, y todos puestos en fortaleza; y dejamos allí adonde estaban nuestros ranchos los heridos y fardaje, y fuimos con el capitan los más sueltos y sanos soldados, y los de Cinacatan nos dieron sobre trecientos indios de guerra, que fueron con nosotros, y seria de allí á los pueblos de Gueguistitlan obra de cuatro leguas; y como íbamos á sus pueblos, hallamos todos los caminos cerrados, llenos de maderos é árboles cortados y muy embarazados, que no podian pasar caballos: y con los amigos que llevábamos los desembarazamos é quitaron los maderos; y fuimos á un pueblo de los tres, que ya he dicho que era fortaleza, y hallámosle lleno de guerreros, y comenzaron á nos dar grita y voces y á tirar vara y flecha, y tenian granzas y pavesinas y espadas de á dos manos de pedernal, que cortan como navajas, segun y de la manera de los de

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