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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIPublic
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CAPÍTULO CLII.

que los mejicanos con maña y ardid la habian hecho de aquella manera, porque tenian pensado entre sí lo que ahora á nuestro general Cortés le aconteció; y es que, como llevaba vitoria de él y todos sus capitanes y soldados, y la calzada llena de nuestros amigos, é iban siguiendo á los contrarios, y puesto que hacian que huian, no dejaban de tirarnos piedra, vara y flecha, y hacian algunas paradillas como que resistian á Cortés, hasta que le fueron cebando para que fuese tras ellos, y desque vieron que de hecho iba tras ellos siguiendo la vitoria, hacian que iban huyendo dél.

Por manera que la adversa fortuna vuelve su rueda, y á las mayores prosperidades acuden muchas tristezas.

Y como nuestro Cortés iba vitorioso y en el alcance de los contrarios, por su descuido é porque nuestro Señor Jesucristo lo permitió, él y sus capitanes y soldados dejaron de cegar el abertura de agua que habian ganado; y como la calzada por donde iban con maña la habian hecho angosta, y aun entraba en ella agua por algunas partes, y habia mucho lodo y cieno, como los mejicanos le vieron pasar aquel paso sin cegar, que no deseaban otra cosa, y aun para aquel efeto tenian apercebidos muchos escuadrones de guerreros mejicanos con esforzados capitanes, y muchas canoas en la laguna, en parte que nuestros bergantines no les podian hacer daño ninguno con las grandes estacadas que les tenian puestas en que zabordasen, vuelven sobre nuestro Cortés y contra todos sus soldados con grande furia de escuadrones y con tales alaridos y gritos, que los nuestros no les pudieron defender su gran ímpetu y fortaleza con que vinieron á pelear, y acordaron todos los soldados con sus capitanes y banderas de se volver retrayendo con gran concierto; mas, como venian contra ellos tan rabiosos contrarios, hasta que les metieron en aquel mal paso se desconcertaron de suerte, que vuelven huyendo sin hacer resistencia; y nuestro Cortés, desde que así los vió venir desbaratados, los esforzaba y decia:

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