soldados en comparacion de los que el Narvaez traia, porque nos tuviese buena voluntad y para ver lo que sucedia; y nos ofrecimos por sus servidores, y tambien debajo destas buenas palabras no dejamos de buscar amigos entre los capitanes de Narvaez: porque el padre Guevara y el escribano Vergara dijeron á Cortés que Narvaez no venia bienquisto con sus capitanes, y que les enviase algunos tejuelos y cadenas de oro, porque dádivas quebrantan peñas: y Cortés les escribió que habia holgado en gran manera él y todos nosotros sus compañeros con su llegada á aquel puerto; y pues son amigos de tiempos pasados, que le pide por merced que no dé causa á que el Montezuma, que está preso, se suelte y la ciudad se levante, porque será para perderse él y su gente, y todos nosotros las vidas, por los grandes poderes que tiene: y esto, que lo dice porque el Montezuma está muy alterado y toda la ciudad revuelta con las palabras que de allá le ha enviado á decir; é que cree y tiene por cierto que de un tan esforzado y sábio varon, como él es no habian de salir de su boca cosas de tal arte dichas, ni en tal tiempo, sino que el Cervantes el chocarrero y los soldados que llevó consigo, como eran ruines lo dirian.
Y demás de otras palabras que en la carta iban, se le ofreció con su persona y hacienda, y que en todo haria lo que mandase.
Y tambien escribió Cortés al secretario Andrés de Duero y al oidor Lúcas Vazquez de Aillon, y con las cartas envió ciertas joyas de oro para sus amigos; y despues que hubo enviado esta carta secretamente, mandó dar al oidor cadenas y tejuelos y rogó al padre de la Merced que luego tras la carta fuese al real de Narvaez; y le dió otras cadenas de oro y tejuelos, y joyas muy estimadas que diese allá á sus amigos, y así como llegó la primera carta que dicho habemos que escribió Cortés con los indios ántes que llegase el padre Guevara, que fué el que Narvaez nos envió, andábala mostrando el Narvaez á sus capitanes, haciendo burla della y aun de nosotros; y un capitan de los que traia el Narvaez, que venia por veedor, que se decia Salvatierra, dicen que hacia bramuras desque la oyó,