Acuérdome que entónces vino un Juan del Espinar, vecino que fué de Guatimala, persona que fué muy rico; y tambien vino un Sagredo, tio de una mujer que se decia la Sagreda, que estaba en Cuba, naturales de la villa de Medellin; tambien vino un vizcaino que se decia Monjaraz, tio que decia ser de Andrés de Monjaraz y Gregorio de Monjaraz, soldados que estaban con nosotros, y padre de una mujer que despues vino á Méjico, que se decia la Monjaraza, muy hermosa mujer.
He traido aquí esto á la memoria por lo que adelante diré, y es que jamás fué el Monjaraz á guerra ninguna ni entrada con nosotros, porque andaba doliente en aquel tiempo; é ya que estaba muy bueno y sano é presumia de muy valiente soldado, cuando teniamos puesto cerco á Méjico dijo el Monjaraz que queria ir á ver cómo batallábamos con los mejicanos; porque no tenia á los mejicanos ni á otros indios por valientes; y fué, y se subió en un alto cu, como torrecilla, y nunca supimos, cómo ni de qué manera le mataron indios en aquel mismo dia, y muchas personas dijeron, que le habian conocido en la isla de Santo Domingo, que fué permision divina que muriese aquella muerte, porque habia muerto á su mujer, muy honrada y buena y hermosa, sin culpa ninguna, y que buscó testigos falsos que juraron que le hacia maleficio.
Quiero dejar ya de contar cosas pasadas, y digamos cómo fuimos á la ciudad de Tezcuco, y lo que más pasó.