faltase la nuez, que luego se pusiese otra, é que siempre tirasen á terreno y viesen á qué pasos allegaba la fuga de sus ballestas, y para ello se les dió mucho hilo de Valencia para las cuerdas; porque en el navío que he dicho que vino pocos dias habia de Castilla, que era de Juan de Búrgos, trujo mucho hilo y gran cantidad de pólvora y ballestas y otras muchas armas, y herraje y escopetas.
Y tambien mandó Cortés á los de á caballo que tuviesen sus caballos herrados y las lanzas puestas á punto, é que cada dia cabalgasen y corriesen y les mostrasen muy bien á revolver y escaramuzar; y hecho esto, envió mensajeros y cartas á nuestro amigo Xicotenga el viejo, que, como ya he dicho otras veces, era vuelto cristiano y se llamaba don Lorenzo de Vargas, y á su hijo Xicotenga el mozo, y á sus hermanos y al Chichimecatecle, haciéndoles saber que en pasando el dia de Corpus Christi habiamos de partir de aquella ciudad para ir sobre Méjico á ponelle cerco, y que le enviase veinte mil guerreros de los suyos de Tlascala y los de Guaxocingo y Cholula, pues todos eran amigos y hermanos en armas; é ya lo sabian los tlascaltecas de sus mismos indios el plazo y concierto, como siempre iban de nuestro real cargados de despojos de las entradas que haciamos.
Tambien apercibió á los de Chalco y Talmanalco y sus sujetos que se apercibiesen para cuando los enviásemos á llamar; y se les hizo saber cómo era para poner cerco á Méjico, y en qué tiempo habiamos de ir; y tambien se les dijo á don Hernando, señor de Tezcuco, y á sus principales y á todos sus sujetos, y á todos los más pueblos nuestros amigos; y todos á una respondieron que lo harian muy cumplidamente lo que Cortés les enviaba á mandar, é que vernian, y los de Tlascala vinieron pasada la Pascua del Espíritu Santo.
Hecho esto, se acordó de hacer alarde un dia de Pascua, lo cual diré adelante el concierto que se dió.