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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIPublic
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CAPÍTULO CLXII.

enviaron muchas indias y gente menuda que habian preso, y cinco principales de los que habian sido capitanes en las guerras; y Sandoval les mandó soltar á todas las gentes menudas, excepto á los principales, y les envió á decir que desde allí adelante que no prendiesen si no fuesen á los que fueron en la muerte de los españoles, y no mujeres ni muchachos, y que buenamente les enviasen á llamar, é así lo hicieron; y ciertos soldados de los que habian venido con Garay, que eran personas principales, que el Sandoval halló en aquella villa, los cuales eran por quien se habia revuelto aquella provincia, que ya los he nombrado á todos los más dellos en el capítulo pasado, vieron que Sandoval no les encomendaba cosa ninguna para ir por capitanes con soldados, como mandó á los siete conquistadores viejos de los de Cortés, comenzaron á murmurar dél entre ellos, y aun convocaban á otros soldados á decir mal del Sandoval y de sus cosas, y aun ponian en pláticas de se levantar con la tierra, so color de que estaba allí con ellos el hijo de Francisco de Garay como adelantado della; y como lo alcanzó á saber el Sandoval, les habló muy bien y les dijo:

—«Señores, en lugar de lo tener á bien, como, gracias á Dios, os hemos venido á socorrer, me han dicho que decis cosas que para caballeros como sois no son de decir: yo no os quito vuestro ser y honra en enviar los que aquí hallé por caudillos y capitanes; y si hallara á vuesas mercedes que érades caudillos, harto fuera yo de ruin si les quitara el cargo.

»Queria saber una cosa: por qué no lo fuistes cuando estábades cercados. Lo que me dijistes todos á una es, que si no fuera por aquellos siete soldados viejos, que tuviérades más trabajo; y como sabian la tierra mejor que vuesas mercedes, por esta causa los envié: así que, señores, en todas nuestras conquistas de Méjico no mirábamos en estas cosas é puntos, sino en servir lealmente á su majestad; así, os pido por merced que desde aquí adelante lo hagais, é yo no estaré en esta provincia muchos dias, si no me matan en ella, que me iré á Méjico. El que quedare por teniente de Cortés os dará muchos cargos, é á mí me perdonad.»

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