persona de Cortés que todos fuéramos vencidos, y que él solo fué el que la venció en el dar, como dió el encuentro al que traia el estandarte y seña de Méjico.
Ya he dicho, y lo torno agora á decir, que á Cortés toda la honra se le debe, como bueno y esforzado capitan; mas sobre todo hemos de dar gracias á Dios, que él fué servido poner su divina misericordia, con que siempre nos ayudaba y sustentaba; y Cortés en tener tan esforzados y valerosos capitanes y valientes soldados como tenia; é despues de Dios, con nosotros le dábamos esfuerzo y rompiamos los escuadrones y le sustentábamos, para que con nuestra ayuda y de nuestros capitanes guerreasen de la manera que guerreamos, como en los capítulos pasados sobre ello dicho tengo; porque siempre andaban juntos con Cortés todos los capitanes por mí nombrados, y aun agora los torno á nombrar, que fueron Pedro de Albarado, Cristóbal de Olí, Gonzalo de Sandoval, Francisco de Morla, Luis Marin, Francisco de Lugo y Gonzalo Dominguez, y otros muy buenos y valientes soldados que no alcanzábamos caballos; porque en aquel tiempo diez y seis caballos y yeguas fueron los que pasaron desde la isla de Cuba con Cortés, y no los habia, aunque nos costaran á mil pesos.