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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIPublic
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CAPÍTULO CLV.

En aquella sazon dos principales de los que hablaban con Cortés sacaron de un fardalejo que traian tortillas é una pierna de gallina y cerezas, y sentáronse muy de espacio á comer, porque Cortés los viese y entendiese que no tenian hambre; y desde allí le envió á decir á Guatemuz, que pues no queria venir, que no le daba nada y que presto les entraria en todas sus casas, y veria si tenia maíz, cuanto más gallinas; y desta manera se estuvieron otros cuatro ó cinco dias que no les dábamos guerra; y en este instante se salian de noche muchos pobres indios que no tenian qué comer, y se venian al real de Cortés y al nuestro, como aburridos de hambre; y cuando aquello vió Cortés, mandó que en bueno ni en malo no les diésemos guerra, é que quizá se les mudaria la voluntad para venir de paz, y no venian; y en el real de Cortés estaba un soldado que decia el mismo que él habia estado en Italia en compañía del Gran Capitan, y se halló en la chirinola de Garayana y en otras grandes batallas, y decia muchas cosas de ingenios de la guerra, é que haria un trabuco en el Tatelulco, con que en dos dias que con él tirase á la parte y casas de la ciudad adonde el Guatemuz se habia retraido, que las haria que luego se diesen de paz; y tantas cosas dijo á Cortés sobre ello, que luego puso en obra hacer el trabuco, y trajeron piedra, cal y madera de la manera que él la demandó, y carpinteros y clavazon, y todo lo perteneciente para hacer el trabuco, é hicieron dos hondas de recias sogas, y trujeron grandes piedras, y mayores que botijas de arroba; é ya que estaba armado el trabuco segun y de la manera que el soldado dió la órden, y dijo que estaba bueno para tirar, y pusieron en la honda una piedra hechiza, lo que con ella se hizo es, que no pasó adelante del trabuco, porque fué por alto y luego cayó allí donde estaba armado; y desque aquello vió Cortés hubo mucho enojo del soldado que le dió la órden para que lo hiciese, y tenia pesar en sí mismo, porque él creido tenia que no era para en la guerra ni para en cosa de afrenta, y no era más de hablar, que se habia hallado de la manera que he dicho; y segun el mismo soldado decia, que

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