tres dias que no vinieron ni enviaban respuesta; por lo cual creimos que estaban de guerra, y aun así lo tenian consultado, que no nos dejasen pasar el rio; y despues tomaron acuerdo de venir de ahí á cinco dias, y trajeron de comer y unas joyas de oro muy fino, y dijeron que cuando quisiésemos pasar, que ellos traerian muchas canoas grandes; y Sandoval se lo agradeció mucho, y tomó consejo con algunos de nosotros si nos atreveriamos á pasar todos juntos de una vez en todas las canoas; y lo que nos pareció y aconsejamos, que primero pasasen cuatro soldados y viesen la manera que habia en un pueblezuelo que estaba junto al rio, y que mirasen y procurasen de inquirir y saber si estaban de guerra, y ántes que pasásemos tuviésemos con nosotros el cacique mayor, que se dice Tochel; y así, fueron los cuatro soldados y vieron todo á lo que les enviábamos, y se volvieron con relacion á Sandoval como todo estaba de paz, y aun vino con ellos el hijo del mismo cacique Tochel, que así se decia, y trujo otro presente de oro, aunque no de mucha valía.
Entónces le halagó el Sandoval, y le mandó que trujesen cien canoas atadas de dos en dos, y pasamos los caballos un dia despues de pascua de Espíritu Santo; y por acortar de palabras, volvamos en el pueblo que estaba junto al