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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIPublic
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CAPÍTULO CLIII.

se lo decian, mandó á dos bergantines que fuesen á nuestro real y al de Sandoval á nos decir que estuviésemos otros tres dias sin les ir entrando en la ciudad; y como en aquella sazon los mejicanos estaban vitoriosos, no osábamos enviar un bergantin solo, y por esta causa envió dos; y una cosa nos ayudó mucho, y es que ya osaban nuestros bergantines romper las estacadas que los mejicanos les habian hecho en la laguna para que zabordasen; y es desta manera: que remaban con gran fuerza, y para que más furia trujesen tomaban de algo atrás, y si hacia algun viento, á todas velas, y con los remos muy mejor; y así, eran señores de la laguna y aun de muchas partes de las casas que estaban apartadas de la ciudad; y los mejicanos, como aquello vieron, se les quebró algo su braveza.

Dejemos esto, y volvamos á nuestras batallas; y es que, aunque no teniamos amigos, comenzamos á cegar y á tapar la gran abertura que he dicho otras veces que estaba junto á nuestro real; con la primera capitanía que venia la rueda de acarrear adobes y madera y cegar lo poniamos muy por la obra y con grandes trabajos, y las otras dos capitanías batallábamos.

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