Cortés le encargó al Sandoval que no dejase aquel pueblo sin buen castigo, puesto que más merecian los de Tezcuco, porque ellos fueron los agresores y capitanes de aquel daño, como en aquel tiempo eran muy hermanos en armas con la gran ciudad de Méjico, y porque en aquella sazon no se podia hacer otra cosa, se dejó de castigar en Tezcuco.
Y volvamos á nuestra plática, y es que Gonzalo de Sandoval hizo lo que el capitan le mandó, así en ir á la provincia de Chalco, que poco se rodeaba, y dejar allí á los dos mancebos señores della, y fué al Pueblo-Morisco, y ántes que llegasen los nuestros ya sabian por sus espías cómo iban sobre ellos, y desamparan el pueblo y se van huyendo á los montes, y el Sandoval los siguió, y mató tres ó cuatro porque hubo mancilla dellos; mas hubiéronse mujeres y mozas, é prendió cuatro principales, y el Sandoval los halagó á los cuatro que prendió, y les dijo que cómo habian muerto tantos españoles.
Y dijeron que los de Tezcuco y de Méjico los mataron en una celada que les pusieron en una cuesta por donde no podian pasar sino uno á uno, porque era muy angosto el camino; y que allí cargaron sobre ellos gran copia de mejicanos y de Tezcuco, y que entónces los prendieron y mataron, y que los de Tezcuco los llevaron á su ciudad, y los repartieron con los mejicanos; y esto que les fué mandado, y que no pudieron hacer otra cosa; y que aquello que hicieron, que fué en venganza del señor de Tezcuco, que se decia Cacamatzin, que Cortés tuvo preso y se habia muerto en las puentes.
Hallóse allí en aquel pueblo mucha sangre de los españoles que mataron, por las paredes, que habian rociado con ella á sus ídolos; y tambien se halló dos caras que habian desollado, y adobado los cueros como pellejos de guantes, y las tenian con sus barbas puestas y ofrecidas en unos de sus altares; y asimismo se halló cuatro cueros de caballos curtidos, muy bien aderezados, que tenian sus pelos y con sus herraduras, colgados y ofrecidos á sus ídolos en el su cu mayor; y halláronse muchos vestidos de