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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIPublic
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CAPÍTULO CL.

señor de poderse defender, y á esta causa se estuvo quedo.

Dejemos al Sandoval, y digamos que como Cortés vió que se juntaban tantas flotas de canoas contra sus trece bergantines, las temió en gran manera, y eran de temer, porque eran más de cuatro mil canoas; y dejó el combate del peñol y se puso en parte de la laguna, para si se viese en aprieto poder salir con sus bergantines á lo largo y correr á la parte que quisiese, y mandó á sus capitanes que en ellos venian que no curasen de embestir ni apretar contra canoas ningunas hasta que refrescase más el viento de tierra, porque en aquel instante comenzaba á ventear; y como las canoas vieron que los bergantines reparaban, creian que de temor dellos lo hacian, y era verdad como lo pensaron, y entónces les daban mucha priesa los capitanes mejicanos, y mandaban á todas sus gentes que luego fuesen á embestir con nuestros bergantines; y en aquel instante vino un viento muy recio y muy bueno, y con buena priesa que se dieron nuestros remeros y el tiempo aparejado, mandó Cortés embestir con la flota de canoas, y trastornaron muchas dellas y prendieron y mataron muchos indios, y las demás canoas se fueron á recoger entre las casas que están en la laguna, en parte que no podian llegar á ellas nuestros bergantines; por manera que este fué el primer combate que se hubo por la laguna, é Cortés tuvo vitoria, gracias á Dios por todo, amen.

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