le escribió que todo el oro que pudiese haber, que lo trajese consigo para enviar á su majestad, por causa que habian robado los franceses lo que habian enviado con Alonso de Ávila é Quiñones, é que no diese parte ninguna dello á ningun soldado de los que tenia en su compañía; é ya que el Albarado queria partir para Méjico, tenian hecha ciertos soldados una conjuracion, y los más dellos ballesteros y escopeteros, de matar otro dia á Pedro de Albarado y á sus hermanos porque les llevaban el oro sin dar partes, y aunque se las pedian muchas veces, no se lo quiso dar, y porque no les daba buenos repartimientos de indios; y esta conjuracion, si no se lo descubriera á fray Bartolomé de Olmedo un soldado que se decia Trebejo, que era en la misma trama, aquella noche que venia habian de dar en ellos; y como el Albarado lo supo del fraile, que se lo dijo á hora de vísperas, yendo á caballo á caza por unas cabañas, é iban en su compañía á caballo de los que entraban en la conjuracion, para disimular con ellos dijo:
—«Señores, á mí me ha dado dolor de costado; volvamos á los aposentos, y llámenme un barbero que me haga sangre.»
Y como volvió, envió á llamar á sus hermanos Jorge y Gonzalo Gomez, todos Albarados, é á los alcaldes y alguaciles, y prenden los que eran en la conjuracion, y por justicia ahorcaron á dos dellos, que se decia el uno Fulano de Salamanca, natural del Condado, que habia sido piloto, é á otro que se decia Bernardo Levantisco, y murieron como buenos cristianos, que el fray Bartolomé trabajó mucho con ellos; y con estos dos apaciguó los demás, y luego se fué para Méjico con todo el oro, y dejó poblada la villa; y cuando los vecinos que en ella quedaron vieron que los repartimientos que les daban no eran buenos, y la tierra doliente y muy calurosa, é habian adolecido muchos dellos, é las naborías é esclavos que llevaban se les habian muerto, y aun muchos murciélagos y mosquitos y aun chinches, y sobre todo, que el oro no lo repartió el Albarado entre ellos y se lo llevó, acordaron de quitarse de mal ruido y despoblar la villa, y muchos dellos se vinieron á Méjico y otros á Guaxaca é á Guatimala, y