puentes sin guarda y desmamparadas, que como los mejicanos son muchos y guerreros, y con las muchas canoas que tienen nos tornarian á abrir las puertas y calzadas, y no seriamos señores dellas, é que con sus grandes poderes nos darian guerra de noche y de dia; é que, como siempre tienen hechas muchas estacadas, nuestros bergantines no nos podrian ayudar, y de aquella manera que Cortés decia, seriamos nosotros los cercados, y ellos ternian por sí la tierra, campo y laguna; y le escribimos sobre el caso, para que no nos aconteciese como la pasada cuando salimos huyendo de Méjico; y cuando Cortés hubo visto el parecer de todos, y vió las buenas razones que sobre ello le dábamos, en lo que se resumió en todo lo platicado fué, que para que otro dia saliésemos de todos tres reales con toda la mayor pujanza, ansí los de á caballo como los ballesteros, escopeteros y soldados, é que los fuésemos ganando hasta la plaza mayor, que es el Taltelulco, apercebidos los tres reales y los tlascaltecas y de Tezcuco y los pueblos de la laguna que nuevamente habian dado la obediencia á su majestad, para que con todas sus canoas se viniesen á ayudar á todos nuestros bergantines.
Una mañana, despues de haber oido Misa y nos encomendar á Dios, salimos de nuestro real con el capitan Pedro de Albarado, y tambien salió Cortés del suyo, y Gonzalo de Sandoval con todos sus capitanes, y con grande pujanza iba ganando puentes y albarradas, y los contrarios peleaban como fuertes guerreros, y Cortés por su parte llevaba vitoria, y asimismo Gonzalo de Sandoval por la suya, pues por nuestro real ya les habiamos ganado otra albarrada y una puente, y esto fué con mucho trabajo, porque habia muy grandísimos poderes del Guatemuz, y la estaban guardando, y salimos della muchos de nuestros soldados muy mal heridos, é uno murió luego de las heridas, y nuestros amigos los tlascaltecas salieron más de mil dellos maltratados y descalabrados, y todavía íbamos siguiendo la vitoria muy ufanos.
Volvamos á decir de Cortés y de todo su ejército, que ganaron una abertura de agua muy honda, y estaba en ella una calzadilla muy angosta,