porque él solo era una persona, y tambien porque querian ver si su majestad era sabidor que tales provisiones enviasen; y esta respuesta no le cuadró bien al Tapia, y aconsejáronle que se fuese luego á Méjico, adonde estaban Cortés con todos los capitanes y soldados, y que allá las obedecerian; y demás de presentar las provisiones, como dicho tengo, escribió á Cortés de la manera que venia por gobernador; y como Cortés era muy avisado, si muy buenas cartas le escribió el Tapia, y vió las ofertas y ofrecimientos del Obispo de Búrgos, y por otra parte las amenazas; si muy buenas palabras y muy llenas de cumplimientos él le escribió, otras muy mejores y más halagüeñas y blandosamente y amorosas y llenas de cumplimientos le escribió Cortés en respuesta; y luego Cortés rogó y mandó á ciertos de nuestros capitanes que se fuesen á ver con el Tapia, los cuales fueron Pedro de Albarado y Gonzalo de Sandoval y Diego de Soto el de Toro y un Valdenebro y el capitan Andrés de Tapia, á los cuales envió á llamar por la posta que dejasen de poblar por entónces las provincias en que estaban, é que fuesen á la Villa-Rica, donde estaba el Cristóbal de Tapia, y con ellos mandó que fuese un fraile que se decia fray Pedro Melgarejo de Urraca.
Ya que el Tapia iba camino de Méjico á se ver con Cortés, encontró con nuestros capitanes y con el fraile por mí nombrados, y con palabras y ofrecimientos que le hicieron, volvió del camino para un pueblo que se decia Cempoal, y allí le demandaron que mostrase otra vez las provisiones, y que verian cómo y de qué manera lo mandaba su majestad, y si venia en ellas su real firma ó era sabidor dello, é que los pechos por tierra las obedecerian en nombre de Hernando Cortés y de toda la Nueva-España, porque traian poder para ello; y el Tapia les tornó á notificar y mostrar las provisiones; y todos aquellos capitanes á una las obedecieron y pusieron sobre sus cabezas como provisiones de nuestro rey y señor, é que en cuanto al cumplimiento, que suplicaban dellas para ante el Emperador nuestro señor; y dijeron que no era sabidor dellas ni de cosa ninguna, é que el Cristóbal de Tapia no era suficiente para ser gobernador, é que el Obispo de Búrgos era contra todos los