siempre le queria tener muy léjos de sí, porque verdaderamente si cuando vino el Cristóbal de Tapia con las provisiones el Alonso de Ávila se hallara en Méjico, porque entónces estaba en la isla de Santo Domingo, y como el Alonso de Ávila era servidor del Obispo de Búrgos é habia sido su criado, y le traian cartas para él, fuera gran contraditor de Cortés y de sus cosas, y á esta causa siempre procuraba Cortés de tenello apartado de su persona; y cuando vino deste viaje que dicho tengo, por consejo de fray Bartolomé de Olmedo, por le contentar y agradar, le encomendó en aquella sazon el pueblo de Guatitlan, y le dió ciertos pesos de oro, y con palabras y ofrecimientos y con el depósito del pueblo por mí nombrado, que es muy bueno y de mucha renta, le hizo tan su amigo y servidor, que le envió despues á Castilla, y juntamente con él á su capitan de la guarda, que se decia Antonio de Quiñones, los cuales fueron por procuradores de la Nueva-España y de Cortés.
Y llevaron dos navíos, y en ellos ochenta y ocho mil castellanos en barras de oro; y llevaron la recámara que llamamos del gran Montezuma, que tenia en su poder Guatemuz, y fué un gran presente, en fin para nuestro gran César, porque fueron muchas joyas muy ricas y perlas tamañas algunas dellas como avellanas, y muchos chalchihuies, que son piedras finas como esmeraldas, y por ser tantas y no me detener en escribirlas, lo dejaré de decir y traer á la memoria; y tambien enviamos unos pedazos de huesos de gigantes que se hallaron en el cu é adoratorio en Cuyoacan, que era segun y de la manera de otros grandes zancarrones que nos dieron en Tlascala, los cuales habiamos enviado la primera vez, y eran muy grandes en demasía; y le llevaron tres tigres y otras cosas que ya no me acuerdo.
Y por estos procuradores escribió el cabildo de Méjico á su majestad, y ansimismo todos los más conquistadores escribimos con el cabildo juntamente, é fray Bartolomé de Olmedo, de la órden de la Merced, y el tesorero Julian de Alderete; y todos á una deciamos de los muchos y buenos é leales servicios que Cortés y todos nosotros los conquistadores