Y demás de esto, enviaba Cortés á suplicar á su majestad que le diese licencia para ir á la isla de Cuba á prender al gobernador della, que se decia Diego Velazquez, para enviársele á Castilla, para que allá su majestad le mandase castigar; porque no le desbaratase más ni revolviese la Nueva-España, porque enviaba desde la isla de Cuba á mandar que matasen á Cortés.
Dejémonos de las cartas, y digamos de su buen viaje que llevaron nuestros procuradores despues que partieron del puerto de la Veracruz, que fué en veinte dias del mes de Diciembre de 1522 años, y con buen viaje desembarcaron por la canal de Bahama, y en el camino se les soltaron dos tigres de los tres que llevaban, é hirieron á unos marineros; y acordaron de matar al que quedaba, porque era muy bravo y no se podian valer con él; y fueron su viaje hasta la isla que llaman de la Tercera; y como el Antonio de Quiñones era capitan y se preciaba de muy valiente y enamorado, parece ser que se revolvió en aquella isla con una mujer é hubo sobre ella cierta quistion, y diéronle una cuchillada en la cabeza, de que al cabo de algunos dias murió, y quedó solo Alonso de Ávila por capitan.
É ya que iba el Alonso de Ávila con los dos navíos camino de España, no muy léjos de aquella isla topa con ellos Juan Florin, frances corsario, y toma todo el oro y navíos, y prende al Alonso de Ávila y llévanle preso á Francia.
Y tambien en aquella sazon robó el Juan Florin otro navío que venia de la isla de Santo Domingo, y le tomó sobre veinte mil pesos de oro y muy gran cantidad de perlas y azúcar y cueros de vacas, y con todo esto se volvió á Francia muy rico, é hizo grandes presentes á su Rey é al almirante de Francia de las cosas é piezas de oro que llevaba de la Nueva-España, que toda Francia estaba maravillada de las riquezas que enviábamos á nuestro gran Emperador, y aun el mesmo Rey de Francia le tomaba codicia de tener parte en las islas de la Nueva-España; y entónces es