Y luego, sin más determinacion, les mandó fuesen con él, é que el que no quisiese ir, que se volviese al real por cobarde, que Cortés le castigaria en llegando; y como iba hecho un bravo leon de enojo con su gente camino de Guacachula, ántes que llegasen como una legua, le salieron á decir los caciques de aquel pueblo de la manera y arte que estaban los de Culúa, y cómo habia de dar en ellos, y de qué manera habia de ser ayudado; y como lo hubieron entendido, apercebió los de á caballo y ballesteros y soldados, y segun y de la manera que tenian en el concierto da en los de Culúa.
Y puesto que pelearon muy bien por un buen rato, y le hirieron ciertos soldados y mataron dos caballos y hirieron otros ocho en unas fuerzas y albarradas que estaban en aquel pueblo, en obra de una hora estaban ya puestos en huida todos los mejicanos; y dicen que nuestros tlascaltecas que lo hicieron muy varonilmente, que mataban y prendian muchos dellos, y como les ayudaban todos los de aquel pueblo y provincia, hicieron muy grande estrago en los mejicanos, que presto procuraron retraerse é hacerse fuertes en otro gran pueblo que se dice Ozucar, donde estaban otras muy grandes guarniciones de mejicanos, y estaban en gran fortaleza, y quebraron una puente porque no pudiesen pasar caballos ni el Cristóbal de Olí; porque, como he dicho, andaba enojado, hecho un tigre, y no tardó mucho en aquel pueblo; que luego se fué á Ozucar con todos los que le pudieron seguir, y con los amigos de Guacachula pasó el rio y dió en los escuadrones mejicanos, que de presto los venció, y allí le mataron dos caballos, y á él le dieron dos heridas, y la una en el muslo, y el caballo muy bien herido, y estuvo en Ozucar dos dias; y como todos los mejicanos fueron desbaratados, luego vinieron los caciques y señores de aquel pueblo y de otros comarcanos á demandar paz, y se dieron por vasallos de nuestro Rey y señor; y como todo fué pacífico, se fué con todos sus soldados á nuestra villa de la Frontera.
Y porque yo no fuí en esta entrada, digo en esta relacion que dicen que pasó lo que he dicho; y nuestro Cortés le salió á recebir, y todos nosotros,